ARCO – Mamoneo Contemporáneo (I): Franco, ¡presidente!

Primera mini entrega del ciclo ARCO – Mamoneo Contemporáneo. Hoy: Eugenio Merino.

Hubo una época en la que me gustaba mucho trabajar aquí y vender cuadros y pasearme por los stands, a pesar del gran volumen de basura que hay colgada por las paredes. Reconozco que hay galerías a las que merece mucho la pena visitar, como por ejemplo las alemanas. Pero ARCO se ha convertido más bien en un acontecimiento que merece la pena seguir para ver hasta dónde llegará cada año el nivel de ridículo generado. Con el paso del tiempo, el ingenuo amante del arte -un servidor por ejemplo-, que se va convirtiendo en buen conocedor de ARCO, va a ir travesando sucesivamente las etapas de ilusión, decepción, cabreo y desengaño, hasta que alcanzará un estatus superior, un momento de elevación que llamaré la fase del reir por no llorar. O sea, cuando ante la duda de si reir o llorar, uno opta sanamente por lo primero, pues en realidad lo que ocurre dentro de la feria ya le hace a uno más gracia que cualquier otra cosa. Hemos preparado varias perlas que ilustran a esta feria internacional de mamoneo contemporáneo, también conocida como ASCO. Y esta primera entrega, para no decepcionar a nadie, va dedicada al episodio berlanguiano vivido a raíz de la polémica con la escultura de Franco. Venga, a participar del circo, y yo el primero.

Eugenio Merino. El autor de la “polémica” obra, que una vez más es portada en todos los diarios, debe haber pasado noches y noches devanándose los sesos para ver cómo “transgrediría” esta vez y mantener otro año la atención mediática. Nadie lo ha mencionado hasta ahora, pero Merino es el mismo que hizo el zombie de Fidel Castro, a Damien Hirst pegándose un tiro, a un Bart Simpson esquelético o al rabino subido encima de un cristiano, subido a su vez sobre un musulmán. Tooooooodos los años el mismo.

“¿Pero es que nadie se cansa de hacerle caso?” he pensado muchas veces. Pues no, pero es que yo creo que a la gente se le olvida que el autor ha sido siempre él. Al final, se repite el mismo bucle: gente tirando fotos a muerte, EL PAÍS sacando la obra en primera plana (patético año tras año) y encima esta vez, todavía más lejos: los carcas de la Fundacion Francisco Franco se presentan en la feria y demandan al artista. Toma ya. Poker de chorradas en el mismo pack, y todos salen ganando: El PAIS con su portada (patético año tras año), la galería con su bombo mediático, los fachas con renovado protagonismo tras lo de Garzón, para que todos nos acordemos que están ahí (¿sabía alguien que había una fundación dedicada a Franco?) y por supuesto EL ARTISTA, que queda como el último transgresor y provocador de todo esto, aunque en este caso su único mérito sea el ser apañao con la resina.

El sitio perfecto donde pegarían sus obras serían en una tienda de comics, pero dudo que haya alguna que se pueda permitir comprar alguna. Que esto es una feria y esto va de hacer pasta y ganar fama a toda costa. Pues nada, que siga el show mediático. El que esta sea la obra que más atención ha recibido en toda la feria es solo una muestra de los hectolitros de mierda que se cuecen aquí. Próxima mini entrega: el stand de El País o cómo llegar al post graffiti 10 años tarde.

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4 pensamientos en “ARCO – Mamoneo Contemporáneo (I): Franco, ¡presidente!

  1. manuel dice:

    ¡Genial tu artículo! Como todos los temas que tratas…Otro año mas la misma farsa y pantomima circense de ARCO…La obra polémica repetida en todos los medios hasta la saciedad, el espectáculo, el alboroto, y mas allá nada..aunque haya alguna obra interesante pasa desapercibida, porque lo que vende es el griterío, la polémica y hablar del arte que no dice nada, que no profundiza, vacío y mediático, eso es lo que vende…todos felices un año mas…misión cumplida

  2. Bea dice:

    Hola Manu,

    Soy Bea, te había perdido la pista y acabo de encontrarme tu artículo retuiteado. Por cierto, he empezado a seguirte desde nowwwh. Estoy bastante de acuerdo en todo lo que argumentas acerca de arco y de la polémica de todos los años…, cansa y desmerece a las propuestas interesantes, pero esas no interesan a los medios de masas. Para lo único que parece haber servido la escultura de Merino (de la que algunos han llegado a decir que no es arte, aunque yo personalmente no diría ya eso de casi nada) es para visibilizar que existe una fundación dedicada al puto dictador, que supongo que recibe fondos públicos y que efectivamente personalmente no sabía que existía (aunque esto seguramente es mi desinformación y de eso soy responsable). Por lo demás, la obra de Merino no me interesa en absoluto; es más, todos los años evito el stand en el que se encuentra porque resulta imposible visitarlo sin miles de flashes, vamos casi casi como la Mona Lisa ;)
    ¡Un abrazo!

  3. Ana dice:

    Hola,

    Enhorabuena por tu blog. Me gustaría decirte que estoy totalmente de acuerdo con el aspecto circense que gira entorno a algunos acontecimientos artísticos y culturales, realmente en ocasiones causa tristeza el tono que toman muchos eventos o ferias. La verdad es que para mi esta año ARCO ha estado muy ‘correcto’, pero claro que tiene una parte muy criticable.

    En lo que no comulgo con tu artículo, es en tu opinión sobre el trabajo de Eugenio Merino. Considero que es un artista comprometido y crítico con la sociedad de nuestro tiempo, se sirve de estos recursos para establecer un discurso crítico con toques de humor. A mi personalmente me interesa bastante su trabajo y la apropiación que hace tanto de personajes políticos y del mundo del arte como de elementos de la iconosfera contemporánea (alusiones a campañas publicitarias, marcas y productos, etc).

    También me interesa bastante el trabajo del resto de artistas de ADN, pero cada uno tiene unos intereses y peculiaridades, sobre todo dentro del panorama del arte actual.

    Seguiré tu blog, lo considero muy interesante, siempre me han gustado las opiniones críticas ;)

    Saludos

    • innerselves dice:

      Hola Ana! Gracias por tu opinión. Sí, son varios los que no están de acuerdo con lo que he escrito sobre Merino. Y son varias las personas que lo conocen mucho mejor que yo los que me lo han dicho. Y seguramente tendrán razón. Lo que escribí fue bastante impulsivo, más que nada porque en cuanto vi al Franco en la nevera recordé tooooodas las esculturas de Merino que había salido en las fotos de anteriores ediciones de suplementos de ARCO y me pareció algo tedioso. De verdad. No es su estética cómica lo que me desagrada, sino que, sin que el mismo lo pretenda (y aquí creo que estuvo mi error al creerlo así) al final siempre van las fotos al mismo. Se banaliza la obra y se da más importancia a la imagen. Soy un romántico, por eso a veces me irrito un poco con todo esto.
      Por lo demás muchas gracias por seguirme, el seguimiento es recípocro! Ciao_M

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