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Si se trata de escándalo por evasión fiscal…

… Los españoles no nos íbamos a librar. Ya es noticia, y de las gordas, el escándalo de evasión fiscal que ha salpicado a “los mil ricos” alemanes. Para los que no hayáis leído todavía sobre el tema: Hace unas semanas, el servicio secreto exterior alemán (BND), autorizado supuestamente por el gobierno de Angela Merkel (Angie para los amigos y para mí) pagó cerca de 5 millones de euros a un confidente no menos secreto, por un DVD robado en un banco de Liechtenstein, el LGT Bank, propiedad de la familia real de dicho país. El célebre DVD contiene una lista con los datos de unas 1.000 personas (entre ellos algún español que otro, aunque eso no es noticia) que han estado desviando fondos a Liechtenstein por valor de no menos de 4.000 millones de euros. Mucha pasta.

La cosa está realmente interesante, por varios motivos:

1. Se trata del mayor escándalo de evasión fiscal en toda la historia de Alemania. Muchos empresarios y ricachones alemanes están cagándose literalmente en los pantalones, pues la duda les corroe: ¿entregarse y lograr así reducción de condena, o aguantar el tirón y arriesgarse a que les metan un puro de proporciones incalculables? Las autoridades alemanas han conseguido ya más de 90 confesiones y más de 70 declaraciones voluntarias, y subiendo. El escándalo ha afectado a personas como Klaus Zumwinkel, presidente del gigante logístico Deutsche Post, que engloba además a DHL y PostBank.

Klaus Zumwinkel, presidente del gigante logistico Deutsche Post, implicado en la trama

2. ¿Qué hay del ejemplo de seriedad y honestidad que ha constituido siempre el empresario alemán en toda Europa? Tras la segunda guerra mundial, las políticas sociales alemanas establecieron una relación de igual a igual entre empresario y obrero, de tal manera que (por resumir mucho) este no sería alienado por aquel, sino que ambos se verían como parte de un motor que ayudaría a revitalizar la devastada economía del país. Con el paso del tiempo, y siguiendo la tendencia “homicida-suicida” del sistema capitalista neoliberal, los obreros han ido perdiendo derechos, capacidad de asociación, voz y voto en el funcionamiento de las grandes compañías. Muy lejos quedan ya los tiempos de la Revolución Industrial. A su vez, los “peces gordos”, lejos de conformarse con su status dentro de la empresa, han iniciado un proceso de autoenriquecimiento que en muchas casos ha conllevado el empleo de prácticas ilegales, como las destapadas ahora. Todo ello, por supuesto, con el permiso de esa gran aberración y vergüenza de la democracia que son los paraísos fiscales.

3. Con la imagen del empresario alemán dañada y deteriorada, lo que queda ahora mismo dentro del país es un sentimiento de estupor, indignación y de rabia incontenible, pues muchos empleados (y desempleados) alemanes sobreviven a duras penas en zonas en las que el paro alcanza el 20 %, pagando religiosamente elevados impuestos (que no pueden evadir). Mientras, empresarios de por sí forradísimos, los evitaban continuamente a través de complejas operaciones que tienen como destino las cuentas secretas de los bancos situados en paraísos fiscales, que ni ven, ni oyen, ni dicen nada.

4. Esto ha hecho que el gobierno de Angie (que a diferencia de la derecha española, también da caña a los ricos) se haya lanzado a la caza del evasor, poniendo en marcha redadas, investigaciones policiales, inspecciones fiscales y demás, para poder cazar hasta el último “pillo” que haya desviado fondos a Liechtenstein. Y esto los alemanes se lo toman en serio. La cosa promete, y mucho. Las duras críticas y ataques de los que ha sido objeto este pequeño principado, denunciados directamente por la canciller alemana, me han hecho albergar la pequeñísima esperanza de que a lo mejor ahora, -solo cuando el escándalo ha empapado por completo las entrañas económicas de un país tan poco dado a la picaresca y tan respetuoso con las reglas como lo es Alemania- podamos estar asistiendo al inicio de la lucha, o por lo menos voluntad de control a nivel gubernamental, de esa lacra y símbolo de la hipocresía de la democracia en nuestros días que constituyen los paraísos fiscales. Como dice en la foto: “un nuevo comienzo”.

Un nuevo comienzo

~ por innerselves en 28 Febrero, 2008.

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