Francisco Camps y Ricardo Costa han sido declarados no culpables de los delitos de cohecho impropio por los que se sentaron en el banquillo de los acusados. El jurado lo ha decidido así por un margen de un voto (cinco a favor y cuatro en contra). Para todos aquellos que confían en la justicia ha sido duro ver como la sala prorrumpía en aplausos y vítores mientras el juez leía el veredicto que les exoneraba de cualquier culpa. El juez tuvo que echar a todos sus seguidores, pese a haberles instado previamente a escuchar la sentencia y guardar silencio. Bochornoso. Han interrumpido la lectura del veredicto. Repito, bochornoso. Mientras tanto, Camps se reía.
Todo aquel que haya tenido que padecer a los dirigentes valencianos durante estos años sabrá que, de haber sido declarados culpables, el castigo que deberían recibir debería haber ido mucho más allá de la multa o la inhabilitación. Lo de los trajes es el único resquicio legal que ha permitido juzgarles, pero la culpa que hoy se les ha quitado no les exime de todo lo demás. La Comunidad Valenciana ha sido arrasada y desvalijada económicamente entre edificios de Calatrava, celebración de grandes premios de F1, Copas América, un aeropuerto y mil gastos inútiles que se remontan a la época en que Zaplana volaba a Madrid en Jet alquilado por 3000 euros el trayecto. Y ahora le toca al pueblo pagar por ello.
Pues bien, ahora le toca al pueblo también salir a la calle por ello. Esto no es un partido de fútbol, aquí no se es del Barςa o del Madrid. Aquí no hay nada que festejar por ganar o nada que lamentar por perder. Aquí hay que protestar por algo que no es justo. Y como en Valencia, en toda España. El pueblo es soberano y, aviso, estamos en camino de perder esa soberanía si dejamos que nuestros representantes salgan impunes cuando hay motivos de sobra para pedirles responsabilidades. Si dejamos que eso ocurra estaremos sentando un precedente terrible para los que acaban de llegar, que se sentiran legitimados para seguir actuando del mismo modo. En Valencia varias personas han comenzado a agruparse esta noche frente al TSJ para mostrar su repulsa por lo que consideran un insulto a la inteligencia y la dignidad del pueblo, organizándose de nuevo a través de twitter con el nombre de @acampadaTSJ. Personas, ciudadanos cansados de ver cómo la crisis se ceba con nosotros y cómo la justicia calla ante los que la han provocado.
Por eso todo el mundo a la calle. A la calle para protestar contra el robo y el despilfarro. A la calle para protestar contra la injusticia. A la calle para recuperar lo que, como ciudadanos, nos pertenece y quieren quitarnos. A la calle para demostrar que un juicio menor no basta. A la calle para pedir responsabilidad de verdad a las personas que de verdad la tienen. A la calle todo el que se sienta engañado, estafado. A la calle todo el que esté harto de estar harto. A la calle, jovenes, viejos, parados, trabajadores, ciudadanos. A la calle todo el mundo. A la calle.
