Todos hemos escuchado alguna vez aquello de que Berlín es la capital del techno en Europa o de que en Berlín la noche se vive de manera diferente, sin límites, sin censura, todo lo lejos que uno quiera llegar. ¿Qué se le pasa a uno por la cabeza cuando escucha cosas como estas? Berlín no es Ibiza, la cosa no consiste en mega clubs, masificaciones de gente bailando, ambiente selecto y exclusivo, glamour ni nada por el estilo.
La noche berlinesa y su inseparable relación con la música electrónica se remonta a los años de la mítica Love Parade, un acontecimiento que cambió la concepción de la fiesta en esta ciudad. Cientos de miles de personas fueron testigo desde finales de los 80 hasta la muerte no oficial del acontecimiento allá por 2004 de la rave más grande jamas organizada en Berlín. Para que os hagáis una idea, aquí va este tremendo documento visual.

Decenas de colectivos surgieron durante todos esos años, que fueron estableciendo y asentando las raices del movimiento techno alternativo en esta ciudad. Cada caravana que desfilaba por la ciudad mostraba lo mejor de cada coletivo, formado por Djs que disfrutaban pinchando su música favorita, incluidos temas propios. Muchas veces, estos colectivos se consitutían como sellos discográficos de pequeño tamaño, que editaban trabajos de sus Djs. Pese a ser sellos muy poco conocidos fuera del círculo, la calidad del material que editaban y que siguen editando es altísima, y cuentan con el respeto de todos los crapulillas que frecuentan las pistas de baile. Muchos de estos sellos y colectivos de Djs ha sobrevivido gracias al apoyo incondicional que se prestan los unos a los otros, y gracias a la insuperable calidad de su música y de sus Djs, auténticos héroes de la noche, que son los primeros en disfrutar de la fiesta. Muchos de estos Djs encabezan los carteles de las discotecas europeas, que acuden a ellos par dar a conocer al público las últimas tendencias en música electrónica procedente de alemania.
Pero lo que realmente caracteriza a la noche berlinesa no es solo la cálidad de la música que inunda sus pistas de baile. Varios factores convergentes han ayudado construir la leyenda que encumbra justamente a Berlín como el centro de la noche europea, como la meca de todos aquellos que desean exprimir al máximo la sensación de encontrarse en un lugar posiblemente único en el mundo.
Uno de estos factores es sin duda la increible atmósfera underground de muchos de sus clubes. Tras la caida del muro en 1989 y la desintegración de la maquinaria comunista, fábricas y edificios de servicios otras tipologías establecidos en Berlín Oriental fueron abandonados, convirtiéndose en potenciales centros culturales alternativos, casas okupas, salas de fiesta, cines, sedes de diferentes colectivos, galerías de arte y mil cosas más. Varios de esos edificios son hoy auténticos santuarios en los que cientos de personas bailan y disfrutan del techno sin límite de horarios, sin porteros de discoteca estúpidos -salvo contadas excepciones- y con una sensación de libertad, seguridad y buen rollo que no se consigue en ningún otro lugar. La amplitud de estos sitios, sus recobecos y corredores, la variedad de salas y música que uno puede escuchar en ellos, lo estrafalario de la gente que los frecuenta, la calidad de música y de sonido, etc. hacen que uno tenga la sensación de encontrarse en una especie de mundo paralelo que discurre al margen de la realidad del día a día que todos vivimos. CONTINUARÁ
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Etiquetas: berghain, Berlín, love parade, panorama, techno
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